Una de las medidas estrellas del último Plan de Control Tributario anunciaba que las empresas y los profesionales podrían “sufrir” inspecciones mediante las cuales el personal de la Hacienda Pública centraba sus esfuerzos en la “captura” del pc de la empresa. Lo que se busca en estos casos es luchar contra el fraude fiscal. La diana en estos casos está puesta en los ordenadores, que pueden contener información muy suculenta para Hacienda; la Agencia Tributaria busca encontrar contabilidades “en B” o complejas tramas societarias.

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Pero en estos casos hay que prestar especial atención a los derechos de los contribuyentes; el derecho a la privacidad podría vulnerarse. Uno de los elementos de tal derecho es la inviolabilidad del domicilio, y de los aparatos o medios que se usen para desenvolverse en la actividad diaria. La tecnología entra aquí en juego, suponiendo hoy en día un medio para, además de trabajar, comunicarse.

La Constitución española protege la inviolabilidad del domicilio: ninguna entrada o registro podrá hacerse en el domicilio sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito. También se garantiza el secreto de las comunicaciones.

Así, todo contribuyente ostenta unos derechos ante la llegada de un inspector de Hacienda en búsqueda de información:

 

– El funcionario debe estar autorizado judicialmente; de lo contrario, el empresario puede oponerse a la realización de la inspección de Hacienda.

– Información personal. Una vez permitida la entrada al domicilio, la información que no tenga vinculación con la empresa (y que no sea relevante para cumplir con la inspección), no puede ser objeto de incautación. Esta información también está protegida.

– La información no se extiende del domicilio de la empresa al domicilio personal, a no ser que la orden judicial lo permita.

 

Relevo en las obligaciones tributarias de los contribuyentes. Si el pasado 30 de junio finalizó la campaña de la Renta 2013 (que incluye el IRPF y el Impuesto sobre el Patrimonio), el 1 de julio ha comenzado la campaña del Impuesto sobre Sociedades 2013. El Impuesto sobre Sociedades grava la renta generada (el beneficio) de las sociedades (es un impuesto directo como el IRPF, pero en este caso para los beneficios empresariales).

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Así, ha comenzado otra de las campañas tributarias estrella de la Agencia Tributaria. La declaración a presentar es la del ejercicio 2013, que la mayoría de las sociedades cerró el 31 de diciembre de 2013. Así, el plazo normal presentación de las declaraciones estará dentro de los primeros 25 días del mes de julio (seis meses después del cierre fiscal). Recordemos también que la campaña engloba al Impuesto sobre la Renta de no Residentes (IRNR), que grava los beneficios de los establecimientos permanentes de sociedades constituidas en el extranjero pero con presencia en España.

Existe un modelo único de declaración: el famoso modelo 200. La vía telemática es la normal en la mayoría de los casos: la presentación a través de la Sede Electrónica de la AEAT del Impuesto sobre Sociedades es obligatoria para las sociedades limitadas y las sociedades anónimas (números de identificación fiscal que empiezan por las letras A y B, así como para las grandes empresas. También es obligatoria esta presentación a través de la Sede Electrónica de la Agencia Tributaria para las entidades que tienen que presentar el formulario de datos adicional, relativo a correcciones en el resultado de la declaración y a determinadas deducciones en el impuesto.

Así, el plazo para presentar el Impuesto sobre Sociedades del 2013 finaliza el 25 de julio de 2014. No obstante, el plazo para la domiciliación bancaria de la cuota a ingresar termina el día 20 de julio, para el caso de sociedades con resultado a pagar.

Sigue su curso la campaña de la declaración de la Renta. A estas alturas, son ya millones de contribuyentes los que han presentado su declaración de IRPF de 2013. A menudo, las prisas son malas consejeras, y muchas personas se lanzan a la carrera a presentar su declaración o a confirmar el borrador sin estudiar detenidamente sus datos fiscales y la autoliquidación correspondiente, todo por obtener rápidamente la tan ansiada devolución… Sin embargo, son frecuentes que los borradores contengan errores, o que el contribuyente haya olvidado algún dato o información que tenga incidencia en la declaración de la Renta; es decir, que el IRPF presentado contiene errores. 

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¿Qué hacer para subsanar el error? Todo depende de quién haya sido el perjudicado: si la Hacienda Pública o el propio contribuyente.

En los casos en los que la Hacienda Pública ha sido la perjudicada por el despiste del contribuyente, será necesario presentar una declaración complementaria de la Renta. Imaginemos que el descuido se debe a la no declaración de unos ingresos extras o la no imputación de rentas de un inmueble utilizado como segunda residencia. En tales casos, se ha “dejado de ingresar” una cantidad económica al presentar la primera declaración de IRPF. Por tanto, habrá que presentar una declaración complementaria ingresando la diferencia pendiente de ingresar.

La otra situación exige un procedimiento menos fácil. En el caso de que la declaración contenga algún error que haya ocasionado un perjuicio para el contribuyente, éste deberá solicitar por escrito la rectificación de su autoliquidación de IRPF, con la petición de la devolución de ingresos indebidos. Por ejemplo; un profesional dedicado al asesoramiento empresarial ha olvidado declarar como gasto las cotizaciones de autónomos de todo el 2013. En este caso, deberá presentar un escrito indicando el error, y justificando documentalmente el derecho a declarar ese gasto, solicitando que su declaración de la Renta sea rectificada.

Consúltenos sin compromiso para cualquier asunto relacionado con declaraciones de Renta.

 

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Al presentar un año la declaración de la Renta, será obligatoria presentarla cada año: falso, ya que la obligación nace cada año, independientemente de que se hubieran presentado declaraciones de la Renta (o no) en años anteriores.

No tengo que hacer la declaración de la Renta, ya que no he ganado 22.000 euros: falso. Aun siendo este límite el más importante, todo depende del número de pagadores o de los diferentes rendimientos obtenidos que tributan en IRPF.

Basta con confirmar el borrador de la Renta: falso, ya que es muy frecuente que existan errores en la declaración o falten datos, ya que Hacienda no dispone de todos ellos.

No tengo ninguna responsabilidad si hay errores en el borrador: falso, ya que la responsabilidad es únicamente del contribuyente por IRPF.

Al cobrar prestación, saldrá a pagar: no tiene porqué, y dependerá de las cantidades ingresadas y del resto de rendimientos obtenidos que tributan en IRPF.

Si existen dos pagadores o más, la Renta saldrá a pagar: no tiene por qué, aunque suele ser lo habitual (el segundo pagador no suele retener teniendo en cuenta otros rendimientos del contribuyente).

Mejor no presentar la declaración de la Renta si no se está obligado a ello: lo ideal es analizar cada caso, ya que la presentación de la declaración de IRPF puede ser beneficiosa para otros casos.

Los hijos menores no tienen obligación de presentación: todo depende del nivel de ingresos que tengan.

Mejor no declarar pisos en propiedad que han sido alquilados: falso, ya que por un lado existen fuertes reducciones que minoran la tributación, y por otro, se está expuesto a sanciones.

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